De acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la OCDE, casi 10.1 millones de mexicanos viven en el extranjero, de los cuales el 99% está en EU.
Todas las personas que eligen abandonar su país tienen distinto motivos para hacerlo, atendiendo a sus circunstancias pasadas y presentes, así como a las perspectivas que se tiene sobre el futuro.
Cada vez más profesionistas mexicanos deciden hacer sus maletas e irse a trabajar al extranjero. La salida de egresados universitarios, la fuga de cerebros que es la migración de individuos ya formados, científicos y de talento de México a otras naciones más desarrolladas, es impulsada principalmente por la falta de oportunidades de desarrollo, motivos económicos o por la misma seguridad y nivel de vida.
Hablar de migración laboral es hablar de un conjunto de circunstancias económicas y sociales vitales para cualquier nación. Sin embargo, rara vez se hace énfasis en la descapitalización humana que está sufriendo nuestro país, con todo lo que ello implica.
De acuerdo a un estudio efectuado por BBVA Bancomer en 2010, a mayor nivel de escolaridad, crece la probabilidad de emigrar. De acuerdo al mismo estudio, 20,000 mexicanos con doctorado han emigrado a Estados Unidos en los últimos 14 años.
En México, 55 de cada 100 egresados de las instituciones de educación superior trabajan en un área diferente a la que estudiaron. Aunque en México se ha promovido una mayor educación las oportunidades de empleo son insuficientes. Los jóvenes de entre 14 y 21 años representan 53% de los desempleados en México; 49% de las de pérdidas de empleo y 30% de los informales. En los últimos 3 años, el nivel de desempleo de los egresados de las universidades de México se incrementó por arriba del 2 por ciento, mientras que el nivel salarial promedio que alcanzaron los licenciados en el 2009 y 2010 fue de 7 mil 500 pesos mensuales. Esto, a pesar de que los universitarios tenían ocho años de educación adicional a los que tiene el resto de la población en México.
Además de la inseguridad y el crimen, México enfrenta otros retos, como lo es la creación de empleos para una sociedad que crece. La salida de jóvenes profesionistas del país asciende a 575 mil personas, lo cual ha costado a México arriba de 100 mil millones de pesos. ¿Será que para el año 2025 México comience a sentir los efectos de esta fuga de cerebros?
Esta realidad es preocupante porque, al perder a sus ciudadanos, la oportunidad del país para crecer y desarrollarse, para cambiar y resolver sus problemas disminuye alarmantemente. El mayor recurso con el que cuenta México somos nosotros, sus ciudadanos. Si nosotros lo abandonamos, realmente toda esperanza estará perdida.